El intento de entrar en leche líquida de consumo

En la década de los 60 se produce un cambio importante en el mercado lácteo asturiano (y nacional) con la irrupción de las centrales lecheras, que supusieron el inicio de la concentración en el mercado de la leche líquida para consumo, hasta entonces muy fragmentado. Este fenómeno hará bascular con el tiempo el peso y hegemonía de la industria desde las grandes empresas transformadoras en manteca y queso como Arias hacia las firmas de leche líquida.

El estado promulga en 1952 el Plan de Centrales Lecheras para intentar solventar definitivamente el problema de abastecimiento de leche pasterizada a las principales ciudades españolas. Este plan daba prioridad a las centrales con modelo cooperativo e imponía que estuvieran en la misma población a la que debían suministrar.

En Asturias, sin embargo, el Plan no se siguió hasta 1956 donde se ofertaron 3 centrales para Oviedo y 3 para Gijón. Después de un año sin propuestas, donde Mantequerías Arias rechazó presentarse, el concurso quedó desierto en 1958.

En 1962, Arias solicitó al Gobernador Civil la concesión de una central lechera, pero el proceso se paralizó por la posición de la Cámara Oficial Sindical Agraria de Asturias (COSA) de tener una sola central lechera en Asturias controlada por los ganaderos. Fue solo en 1967 cuando se volvieron a convocar concursos, esta vez para dos centrales (una para Gijón y otra para Oviedo que incluía Avilés y la cuenca minera).

Este concurso fue ganado por LAGISA para Gijón y por CLAS (Central Lechera Asturiana) para Oviedo. Esta última ganó el concurso frente a Mantequerías Arias y Granja La Polesa. CLAS, constituida para la ocasión como Grupo de Colonización de Integración Superior, fue promovida por el Sindicato Vertical de Asturias y tuvo un fuerte apoyo político e incluso eclesiástico, contando con la ventaja objetiva de haberse constituido en cooperativa. Jesús Sáenz de Miera, el hábil y visionario presidente de la COSA de Asturias desde 1965 y proveniente del Sindicato de la Madera, consiguió la adhesión de a su proyecto de gran número de intervinientes y llevó adelante el desarrollo de CLAS como presidente hasta entrado el siglo XXI.

A pesar de no haber logrado la concesión, el desarrollo de centrales en toda España tuvo consecuencias muy positivas para Arias. En primer lugar, se encontró con una nueva fuente de materia prima: las grasas lácteas sobrantes de las Centrales Lecheras a las que éstas no sabían dar salida. Y, en segundo lugar, se creó un mercado nacional de natas en el que solo Mantequerías Arias tenía la talla para poder absorber los volúmenes generados y darles salida como manteca. Mantequerías Arias se convirtió en la gran reguladora del mercado español de grasas lácteas y mantecas y llegó a comprar en toda la Península.