La expansión de los años 50 y 60. Las centrales lecheras

A la gran expansión industrial de los años 40 siguió un crecimiento comercial de la empresa en los años 50.

Muchas de las decisiones empresariales de esa época tenían el objetivo de rebajar los impuestos y reducir costes. Por ejemplo, en el año 1956, con objeto de disminuir los costes del Impuesto del Timbre, se creó la sociedad intermediaria Ángel Arias S.A., dueña de los centros de producción, mientras la distribución quedaba en manos de Mantequerías Arias S.A. Con esta operación se ahorraban unos 40 cts. por pastilla de mantequilla.

Mantequerías Arias, al igual que las restantes industrias, se veía sometida a las intervenciones que dictaba la CAT, dependiente del Gobernador Civil. En general estas intervenciones consistían en restricciones a los precios y entregas obligadas de productos, normalmente leche para el abastecimiento de los hospitales o las poblaciones y mantequilla. Estas intervenciones provocaron enfrentamientos entre las industrias y las autoridades de las que no estuvo excluida Arias. Las restricciones de precios eran compensadas en algunos casos rebajando las cantidades unitarias, pasando por ejemplo las pastillas de mantequilla de 100g a 80g.

La red comercial creció mucho. Además de las ciudades en las que ya tenía tiendas antes de la Guerra, se abrieron nuevos locales en Bilbao, Zaragoza, Murcia, Alicante, La Coruña, Oviedo, Palma de Mallorca, Benidorm, Málaga, Jerez, una nueva en Madrid (en la calle Serrano) y en las principales ciudades españolas restantes. Algunas de estas tiendas, además de puntos de venta directa, eran almacenes.

Para aumentar su utilización se inició la venta de productos no competitivos con su gama y con buena imagen de calidad; a estos efectos llegó a un acuerdo de distribución con la americana Kraft, distribuyendo tanto en tiendas de alimentación como en hostelería.

Para reforzar la red de distribución se establecieron depósitos en San Sebastián, Tarragona, Valladolid, Córdoba y Granada. La firma tenía 306 representantes repartidos por España, a los que dotó de una instalación de frío consistente en armarios diseñados especialmente. Con esta red, Mantequerías Arias se situó a la cabeza de las industrias lácteas españolas en cuanto a distribución se refiere. Hecho que a su vez la colocaba de nuevo en situación ventajosa de cara al mercado.

En los mismos años compró dos máquinas extranjeras empaquetadoras en la Feria del Campo, una forma más fácil y barata de empaquetar la mantequilla en pastillas y no hacerla a mano. La red comercial le permitió de nuevo aumentar sus producciones.

El volumen de leche recogido por esta industria en el Principado alcanzaba como cifra media los 40.000 litros diarios, lo que la situaba como la primera firma asturiana, muy por encima de RILSA que llegaba a los 25.000 litros. En esta época Arias contaba con más del 25% de los puestos de recogida existentes en la región Asturcántabra y muy por encima de las dos empresas siguientes, RILSA y Nestlé. Estos puestos tenían un laboratorio elemental.

La flota de vehículos de recogida de Arias era considerable, tanto con isocarros, furgonetas isotermas de 350 kg y camiones de recogida de ollas de 30 litros, similares a las utilizados para el transporte de nata. Cuando las explotaciones ganaderas vinculadas a la empresa no disponían de acceso por carretera, era algún ganadero el que transportaba mediante tiro animal los bidones de varios vecinos suministrados hasta un punto de encuentro con el camión, al igual que se había hecho durante décadas con la nata procedente de los pueblos de las zonas de montaña. El camionero anotaba el número de litros entregados en cada núcleo. Los puntos de recogida llegaron a ser un millar.