Un poco de azar. La Guerra Civil

El funcionamiento de la industria láctea asturiana durante la Guerra Civil se vio sensiblemente alterado por el desarrollo de dicha guerra. La primera consecuencia de la división del territorio asturiano en dos áreas fue la ruptura de las redes de recogida de muchas empresas. En general, Asturias estuvo aislada como única zona republicana en el norte, aislándola de sus mercados principales en Madrid y Andalucía en lo que respecta a la mantequilla en zona republicana. Muchas empresas competidoras de Arias, ante la incapacidad de mantener los niveles de suministro de materia prima y de suministrar al mercado, se vieron obligadas a disminuir el volumen de producción y sus beneficios se aminoraron de forma considerable. Además, muchos de sus trabajadores se incorporaron al ejército y otros abandonaron su actividad, lo que contribuyó en algunos casos a la paralización de la producción y al desmantelamiento de las instalaciones.

Durante la contienda la actividad y crecimiento de las fábricas y tiendas de la firma Arias dependió de su ubicación en la zona nacional o republicana. La fábrica de Oviedo quedó aislada de su zona tradicional de abastecimiento, al quedar la ciudad de Oviedo en el bando llamado nacional mientras el resto de Asturias era zona republicana. Por lo tanto, esta fábrica tuvo que cerrar muy pronto al quedarse sin materia prima. Cierre que se mantuvo hasta que se abrió el corredor de Galicia a Oviedo. Por el contrario, la fábrica de Lugo estuvo en zona nacional desde el principio de la Guerra, y allí se fue reagrupando la parte de la familia que estaba fuera de Oviedo, tras cruzar a dicha zona. Durante los primeros meses de la Guerra las producciones iniciaron una tendencia alcista que continuó en la posguerra.

Desde Galicia se suplió el abastecimiento de mantecas a Andalucía -uno de los mercados más importantes- y a otras zonas que antes se hacía desde Asturias, dando lugar a un crecimiento espectacular de las fábricas de aquella región, entre ellas la de la familia Arias. La buena marcha del negocio en esta época permitió la instalación de una fábrica de quesos en Chantada en 1937, fábrica que sólo estuvo abierta unos 4-5 años.

Para adquirir una organización más adecuada a los nuevos tiempos, el 6 de noviembre de 1935 la empresa adoptó una nueva forma jurídica que la transformó en una sociedad anónima. Así, se constituyó la Sociedad Mantequerías Arias S.A., con un capital de 2.550.000 pesetas, sociedad que siguió siendo familiar con los tres hijos varones de Ángel Arias. Uno de ellos, Fernando, comenzaba a asumir algunas tareas de gestión, lo que con los años propiciaría un cambio generacional en la dirección de la empresa.

Libro mayor de contabilidad de Arias