Una nueva fábrica en Vegalencia

Primera fábrica de Vegalencia

Ante el continuo crecimiento de la empresa y la saturación de la capacidad productiva de la fábrica de Oviedo, agotadas sus posibilidades de ampliación por falta de espacio, se planteó el traslado de su actividad a una nueva fábrica más moderna ubicada en las afueras de la ciudad. Una de las opciones planteadas fue la de Meres, localidad muy próxima a la de Granda, donde se encontraba la Central Lechera CLAS. Por tanto, gozaba de las mismas ventajas que ésta, bien comunicada tanto por ferrocarril como por carretera. Pero la directiva de Arias consideró el suministro de agua insuficiente y se inclinaron por la vega del Nalón a su paso por Vegalencia, en el concejo de Ribera de Arriba, a pocos kilómetros de Oviedo. La proximidad de la capital, la disponibilidad de la línea Gijón-León de Renfe, con la estación de Soto del Rey a menos de un kilómetro, y el paso del río Nalón junto a los terrenos que se preveía comprar fueron los principales factores que influyeron en la decisión.

Se trataba de una zona que había integrado el Coto de Soto de Rey durante el Antiguo Régimen. Tras el proceso desamortizador de 1836 buena parte de la vega del Nalón que formaba parte del Coto, en total 20 fincas, había pasado a manos de la familia Bernaldo de Quirós. A esta familia y a otros particulares compró Arias unas 45 fincas entre finales de los años sesenta y principios de los setenta para la construcción de la nueva fábrica principal. La empresa propuso, además, que la instalación fuera el punto de partida para la construcción de un futuro polígono industrial en la misma vega, y asumió la tercera parte del costo de la carretera de segundo orden que entroncaba con la N-630 en Soto de Ribera. Al tratarse de un traslado desde Oviedo, los trabajadores empleados en Vegalencia fueron, en un principio, los mismos que trabajaban en la calle Jerónimo Ibrán de la capital, por lo que se les facilitaban medios de transporte para su desplazamiento hasta el nuevo lugar de trabajo. Ahora bien, los antiguos trabajadores ovetenses fueron sustituidos de forma progresiva, a medida que alcanzaban la edad de jubilación, por otros nuevos contratados en el concejo de Ribera de Arriba y también en otros limítrofes, cumpliendo así con la política de contratación que se venía aplicando en las restantes fábricas.

En Vegalencia se retomó la actividad industrial que se había realizado en Oviedo, cuya fábrica cerró finalmente en 1971, y para el aprovisionamiento de materia prima se sirvió tanto de la recogida directa de leche como de los envíos de sobrantes grasos procedentes de Arriondas y Canero. Pero el traslado de la fábrica a su nueva ubicación conllevó otros cambios de mayor calado, como el que representó que las oficinas centrales de la empresa, con todos sus departamentos no industriales, fueran trasladados a Madrid, a un local ubicado en el edificio Trieste (calle Orense).

En aquel momento la red comercial se extendía por toda España con catorce delegaciones provinciales en las que se disponía de oficinas y almacenes con cámara frigorífica. Si hasta los años sesenta la mercancía se trasportaba generalmente por medio del ferrocarril, a partir de entonces comenzó a generalizarse el trasporte de mercancía en camiones isotérmicos (4-6ºC), procedentes de una flota propia muchas veces, aunque también se subcontrataba este servicio. En conjunto, trabajaban en la red de distribución y comercialización 250 empleados fijos y unos 300 a comisión.

Con la entrada en funcionamiento de la fábrica de Vegalencia y el cierre de la de Oviedo, quedó configurada la estructura de la empresa tal y como se ha mantenido hasta el siglo XXI.